Dije que dedicaría una entrada a F y a nuestra extraña situación. F es una de las personas más buenas que conozco. Tiene el corazón más grande que he visto en mucho tiempo y una bondad sin fin. Es la bondad personificada. Pero también es la persona más indecisa que conozco. Tomar una decisión, sea cual sea le cuesta horrores. Y es que además no le gusta nada quedar mal, ser el malo de la peli. Me recuerda mucho a mí en ese aspecto con la diferencia de que yo intento, en la medida de lo posible, pensar también en mí, pero justo ahora no lo estoy haciendo… me explico.
F y yo fuimos amigos durante miles de años antes de ser algo más y hace un par de años él terminó una relación muy larga, que hasta cierto punto se solapó con una relación conmigo más allá de la amistad. Los comienzos fueron duros porque él no era capaz de poner punto final a su relación todo eran inseguridades, tomas de decisión a cuenta gota, cada paso que dábamos era un mundo, hacerlo todo bien y despacio para no hacerle daño a nadie y ver qué iba pasando, dejarse llevar. Pasado año y medio pensé que ya nos valía con la relación adolescente y le planteé si quería un “futuro” conmigo. Su respuesta siempre era que sí pero aún así no avanzábamos, y si le planteaba pues venga, vamos, construyamos algo juntos me pedía que esperara: pasito a pasito, sin prisas, ya veremos…. En fin, que obviamente un día mi paciencia llegó a su fin, le planteé el tema de los hijos y me dijo que no. O que todavía no. O que no está seguro, que sí, pero que no. Y fue cuando le dije que entonces lo haría yo sola. En mi cabeza pensé que sonaba a ultimátum, que lo era, y pensé que é lo vería así y se lanzaría.. pero ni con esas.
Ahí tendríamos que haberlo dejado, de hecho ese día lo dejamos, pero luego no sé cómo seguimos viéndonos. Me dijo que apoya mi decisión, me anima a que siga adelante cada vez que lo hemos hablado, pero ahí sigue a mi lado. Con esta relación de yo en mi casa y tú en la tuya pero pasando prácticamente todo nuestro tiempo juntos. O sea yo en su casa o él en la mía, según el día. Yo le he ido informando de todos los pasos que he dado, pero él se hace loco. Le he dicho que a mí no me importa seguir juntos pero que tiene que saber lo que hay y que no voy a dar marcha atrás.
Ya hace unos días que me doy cuenta de que esto no tiene sentido. Que cada día que pasa me siento menos unida a él y más unida a mi sueño ¿entonces por qué sigo viéndole? Pues no lo sé. Me gusta, me da pena que las cosas hayan salido así, pero así han salido. Así que seguimos juntos … ¿lo malo? Que últimamente a él le veo que intenta implicarse más. Y creo que le estoy mandando señales confusas. Sí, tenemos que hablar. Porque por primera vez después de una visita al médico no le he comentado el siguiente paso. No le he comentado que no he empezado, ni lo del folículo persistente, ni los 28 días más de píldora, ni que con la próxima regla empiezo. Pero él tampoco me ha dicho nada y sabe que la semana pasada me vino la regla y debería haber empezado. Y segundo porque creo que lo que ahora quiero yo es terminar con esta relación y lo justo es decírselo.
¿Cómo lo veis? ¿Complicado verdad? Pero es que el amor es complicado. Y ahora yo sé perfectamente lo que tengo que hacer, pero no quiero hacerle daño. Y sobre todo, no quiero perderle como amigo, así que pospongo hablar con él, lo evito, y hago como si nada, es decir, exactamente lo que lleva él haciendo los últimos dos años, hacer como si nada y ver lo que va pasando.
Hoy en principio le veré, porque luego el resto de la semana no podremos vernos. Si tengo fuerzas. Hablaré con él.
